En un nuevo artículo publicado en Substack, Nicole Junkermann afirma que Europa debe replantearse la propiedad de los clubes deportivos y analiza cómo el deporte ha evolucionado más allá del entretenimiento tradicional hasta convertirse en una industria global marcada por los derechos de retransmisión, la tecnología, los datos, la propiedad intelectual y las relaciones directas con la audiencia. Aunque Europa sigue albergando muchas de las instituciones deportivas con mayor influencia cultural del mundo, los inversores estadounidenses han dedicado la última década a expandirse de forma agresiva en el fútbol y en otros mercados deportivos.
El artículo sostiene que este cambio va más allá de la simple propiedad de los clubes. Señala una transformación más profunda en la economía del propio deporte.
Los clubes de élite funcionan cada vez más como empresas globales de medios de comunicación y entretenimiento, en lugar de como organizaciones puramente deportivas. Los modelos de ingresos se están diversificando más allá de los derechos de retransmisión hacia el patrocinio, la distribución digital, las experiencias en directo, los ecosistemas de creadores y las alianzas comerciales internacionales. La interacción en tiempo real con los aficionados y las estrategias dirigidas directamente al consumidor están cobrando tanta importancia como los resultados en el campo.
Basándose en su experiencia como fundadora de Gameday by NJF Holdings, Nicole también destaca el rápido crecimiento del deporte femenino como prueba de la evolución de la dinámica del mercado. El fútbol, el voleibol y el baloncesto femeninos están despertando un creciente interés comercial, a medida que los inversores reconocen el valor a largo plazo de unas audiencias globales muy comprometidas y de unos activos mediáticos aún poco explotados.
El ensayo sostiene que la inversión extranjera no es intrínsecamente negativa. El capital internacional ha reforzado a menudo la gobernanza, la estrategia comercial y la disciplina operativa en el deporte europeo. Pero si el capital institucional y privado europeo sigue mostrándose vacilante, Europa corre el riesgo de quedarse como el corazón cultural del deporte mundial, mientras que otros se hacen con una cuota cada vez mayor de los beneficios económicos.
En un momento en el que las experiencias auténticas en directo están cobrando mayor valor en una economía digital impulsada por la inteligencia artificial, el deporte podría adquirir una importancia estratégica aún mayor durante la próxima década.
El último ensayo de Nicole analiza por qué esta transición es importante y por qué Europa debería plantearse con mayor ambición la propiedad, la inversión y la economía futura del deporte.